Calculadora de Interés Compuesto
Calcula cómo crecen tus ahorros o fondos indexados a largo plazo gracias a la reinversión automática de beneficios y aportaciones mensuales.
Guía completa: Cómo funciona el interés compuesto en tus inversiones
El interés compuesto es el efecto financiero que se produce cuando los intereses o dividendos que genera una inversión se reinvierten junto con el capital principal. De esta forma, en cada nuevo periodo mensual o anual, obtienes rentabilidad no solo sobre el dinero que aportaste de tu bolsillo, sino también sobre los beneficios acumulados en los años anteriores.
Diferencia práctica entre Interés Simple e Interés Compuesto
Para comprender por qué este concepto es el motor principal de los fondos indexados de acumulación (como los ETFs referenciados a índices globales tipo MSCI World o S&P 500) y de los planes de ahorro a largo plazo, comparemos ambos métodos invirtiendo 10.000 € al 8% anual durante 25 años:
- Con Interés Simple: Cada año generas únicamente el 8% de tus 10.000 € iniciales (800 € fijos al año). Al cabo de 25 años habrás acumulado 30.000 € en total.
- Con Interés Compuesto: Como cada año el 8% se calcula sobre el saldo total acumulado del año anterior, al cabo de 25 años tu patrimonio alcanza los 68.484 € sin haber realizado aportaciones adicionales.
Estrategia de aportaciones periódicas (Dollar Cost Averaging - DCA)
El método Dollar Cost Averaging (DCA) consiste en automatizar una transferencia mensual fija (por ejemplo, 100 €, 150 € o 300 € al mes) hacia tu cartera de inversión sin importar las fluctuaciones diarias del mercado. Esta disciplina aporta tres grandes ventajas matemáticas:
- Reducción del riesgo temporal: Evitas el error de intentar adivinar el mejor momento para entrar al mercado, comprando más participaciones cuando los precios bajan y menos cuando suben.
- Aceleración de la curva de capitalización: Cada aportación mensual empieza a generar sus propios intereses compuestos desde el mes siguiente.
- Hábito de ahorro predecible: Permite construir un patrimonio relevante a 15 o 20 años vista sin necesidad de disponer de un gran capital inicial.